Vacunas

1- ¿Qué son las vacunas?
2- ¿Para qué se utilizan?
3- ¿Cómo se administran?
4- Preparación para las vacunas
5- Cuidados posteriores

 

¿Qué son las vacunas?

Como tal, las vacunas son una serie de productos biológicos compuestos por un conjunto de microorganismos inactivos o atenuados que se administran con el fin de prevenir enfermedades infecciosas en aquellas personas susceptibles de padecerlas.

Existen distintos tipos de vacunas y cada una de ellas está diseñada para enseñar al sistema inmune cómo combatir ciertas amenazas y gérmenes. Es decir, estimulan las defensas que contiene el organismo naturalmente, volviéndolo más rápido y efectivo para evitar enfermedades. 

Una vez introducida la vacuna en el cuerpo, éstas recrean la enfermedad sin llegar a producir la infección, incentivando al sistema inmune para que desarrolle defensas que actúen contra el microorganismo infeccioso.

 

¿Para qué se utilizan?

Las vacunas se utilizan principalmente para proteger a las personas y, en ocasiones, a toda una comunidad de determinadas infecciones, algunas de las cuales son muy frecuentes y graves, pudiendo llegar incluso a ser invalidantes o mortales.

Muchas enfermedades son muy poco frecuentes en la actualidad gracias a las vacunas. De hecho, éstas salvan entre 2 y 3 millones de vidas cada año. Es decir, son herramientas fundamentales para protegernos como sociedad. Si un número elevado de personas se han administrado la vacuna y están inmunizadas contra una enfermedad determinada se puede llegar a lo que se conoce como "inmunidad colectiva", lo cual previene los brotes y la propagación de la patología. 
 

¿Cómo se administran?

La vacuna se introduce en el organismo a través de una inyección, recreándose la enfermedad sin llegar a producir la infección. 

Normalmente se sigue un calendario de vacunación, que consiste en una secuencia de administración para inmunizar a una persona contra diversas enfermedades en un periodo breve de tiempo. Gracias a este calendario se puede conocer con exactitud en qué momento de la vida se deben administrar las vacunas. La mayoría de los productos se proporcionan en la infancia. 
 

Preparación para las vacunas

Para colocarse una vacuna no se requiere una preparación especial por parte del paciente. Sí por parte del profesional, que deberá conocer con exactitud el historial clínico del paciente, así como la dieta y los medicamentos que habitualmente consume.

 

Cuidados tras una vacuna

Una vez vacunados, existen una serie de cuidados que deben hacerse, como cubrir la zona de la punción con algodón, presionar suavemente durante un minuto y permanecer al menos media hora en la sala de espera por si hay algún tipo de reacción.

A su vez, pueden tener efectos adversos, tales como fiebre, dolor o hichazón en la zona. Sin embargo, todas las vacunas son sometidas a pruebas de seguridad estrictas antes de ser aprobadas para el uso público.